Polo alcanzó la categoría de huracán durante el lunes 21 de septiembre mientras avanzaba sobre el océano Pacífico, frente a las costas mexicanas. El sistema se localizaba a unos 305 kilómetros al suroeste de Zihuatanejo y 435 kilómetros al sur-sureste de Manzanillo, con vientos máximos sostenidos de 130 kilómetros por hora.

El fenómeno se desplazaba hacia el este a 7 kilómetros por hora y las autoridades mantenían vigilancia sobre su evolución. El Centro Nacional de Huracanes preveía que Polo continuaría fortaleciéndose y que posteriormente cambiaría su desplazamiento hacia el oeste-noroeste o noroeste.
Aunque el pronóstico indicaba que Polo no tocaría tierra, su circulación favorecería lluvias de distintas intensidades en estados del Pacífico mexicano. Guerrero y Oaxaca enfrentarían las precipitaciones más intensas, mientras que Michoacán, Jalisco y Colima también permanecerían bajo vigilancia por posibles lluvias, deslaves, desbordamientos e inundaciones.